EL BUEY LIMÓN


Uno de los más gratos recuerdos del carácter alegre y paciente que tenía mi madre, es la historia del Buey Limón.

Este cuento cortito, ella lo sabía decir en diferentes momentos, con los cambios adecuados, pero de cualquier forma siempre terminaba, con que el Buey Limón se quebraba la pata, aunque por lo regular, ¡permanecía echado!

Ahora hasta puedo imaginar el paraje de color paja, en algún sitio cercano a Iguala, la tierra natal de mi familia materna, en dónde estaría el tal Buey Limón echado al rayo del sol en ese caluroso lugar Guerrerense, rodeado de montones de rastrojo, una cerca hecha de ramas espinosas, y piedras apiladas para que no se fuera lejos. Cuando que el pobre quizás no quería ni escaparse ,sino buscar la escasa sombra de un huizache que le cubriera del ardiente sol, para seguir echado.

Total, que el cuento de forma graciosa se refiere a la gente inactiva, un tanto perezosa, tal vez indolente quejumbrosa, que por una razón u otra algo le sucede. Casi casi como el Buey limón que de la nada, se quiebra la pata.  

Estas personas se quejan, sufren accidentes, son exigentes, pero no responsables, tienen el pretexto de que se lastiman a diestra y siniestra. Así que uno al darse cuenta de su juego puede decirles:
¡Ya hombre! Te pareces al Buey Limón. ¡Ya basta!

4 comentarios:

  1. Un cuento muy interesante, saludos!

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  2. a veces hasta sin lastimarse, tooooodo es quejarse, aunque haya tenido un excelente día, "un pelo en la sopa" suele ser suficiente para tirarse al suelo y quejarse de la miseria de vida...

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    1. Pues el Buey Limón SOLITO se quebraba la pata!
      La vida transcurre. Tú haces tu camino.

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