HACER DE SU SACO UNA CUBETA


O lo que es lo mismo: Esta Frase se volvió reiterada en casa particularmente en la etapa de transición entre la adolescencia y la mayoría de edad con un diálogo entre mi madre, mis hermanos y yo. Por separado, en grupo y a veces fue un monólogo en el que solamente hablaba mi madre. Porque nosotros seguro estábamos oyendo, pero no escuchando.  Era algo así: 


Madre: Si sientes que tienes toda la energía, crees que sabes todo, que puedes acabarte al mundo entero, está bien. Haz de tu saco una cubeta si así te parece. ¡Pero mientras estés en esta casa seguirás las reglas! 


Susodichos: ¡Mmja!


Madre: Y ponme atención, no es cualquier cosa lo que decidas. ¡Es tu futuro el que está en juego!

Susodichos: ¡Mmja!


Madre: Creen que todo es a su gusto. ¡Pero hay que tener orden, disciplina, respeto!

Susodichos: ¡Mmja! (Con una que otra mirada retadora y fría).


Madre: ¡A ver cuándo entienden! Repito; ¡Hagan de su saco una cubeta si quieren! ¡Pero que les salgan bien las cosas! Como decía mi papá: ¡Háganle como quieran pero que salga bien!

Fin del “diálogo”.


El asunto es que se tienen ciertamente en cada momento las decisiones de vida en nuestras manos. 50, 50. 


Hay elecciones hacia nuestros ideales. Para experimentar, crear, comprometerse, disfrutar intensamente el momento de estar vivo, con la conciencia alerta.


De igual manera se puede optar por recorrer el camino con miseria y aflicción dejando que la mente enfoque con miedo todos los obstáculos de manera inconsciente a pesar de estar vivo.

Estar con plena atención a lo que hay en cada momento puede hacer la diferencia.

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