De pronto, la
caja cayó de la mesa. Las piezas de un gran rompecabezas saltaron en diferentes
direcciones y quedaron esparcidas por todo el piso. Yos estaba desconcertado.
Al parecer no era un rompecabezas común. Algunas de las partes parecían un lienzo en miniatura.
Empezó a recoger cada uno de los pedacitos. Las imágenes impresas eran muy
peculiares. Hasta ese momento el recibir aquel regalo no le había atraído mucho. Pensó
que acomodar un montón de cuadritos que tenía primero que voltear, para
adivinar su lugar en un todo, era complicado y abrumador. ¡¿Miles
de piezas?! ¡A quien se le ocurre!
Había visto, desde niño, que alguno se esos juegos eran realmente simples, porque habían sido
diseñados para diferentes edades. Para los pequeños,a lo sumo, cuatro o seis piezas grandes con dibujos y
colores brillantes de animales o cosas conocidas dentro de un cuadro formado
por la misma caja. Así era sencillo colocar las piezas. Con lo cual encontrar la forma y armar el cuadro total era suficiente para obtener un gran aplauso, y las felicitaciones de los
padres, familiares, o amigos.
Pero resulta que
esta caja era enorme. Un juego para adultos inspirado en los niños que
definitivamente están presentes en todos aún que tengamos muchos años. Al parecer
cada pieza contenía en sí, una imagen completa que tendría que articularse con
otras tantas imágenes de escenas complejas en un espacio que no tenía un marco
que lo pudiera limitar.
Sería mejor tomar las piezas y guardarlas para otro día
en que decidiera tener la paciencia. Ocupar su tiempo en ordenar tantos pedacitos
y lograr imaginarse el tema que se escondí en todo ese desorden.
Aún que; Cada
pieza no era mayor que la palma de su mano, y aún que los bordes eran diferentes,
las líneas curvas o rectas podían ser una buena pista. Círculos o cuadrados que
encajaran para dar forma a las imágenes difuminadas o a las más concretas que
se distinguían con claridad. Así que tal
vez fuera sencillo acomodarlas con esa secuencia.
Sin darse cuenta,
aquel juego empezó a interesarle. En lugar de guardar cada pieza, se detuvo a
contemplar lo que estaba impreso.
En la primera que tomó en sus manos, había una gran montaña
con las nieves eternas blancas, brillantes. Aquellas nieves que para muchos sugieren lo inalcanzable. ¿Inalcanzables? la imagen contenía también una figura de alguien con la cara hacia arriba. Un hombre que tenía la vista en la cumbre, que parecía efectivamente muy
lejana. Su imaginación confabuló para creer que si aparecía en la escena esa persona seguro
que aquel personaje alcanzó la conquista.
Se preguntó qué pudo haberlo alentado.
Aquella cuestión se convirtió en otro juego tan maravilloso que le absorbió totalmente
el tiempo para recrear las sensaciones que inventaba, y darles vida.
Comenzó para sí mismo su relato: Posiblemente fue un niño solitario. Tuvo que crecer rápido
para ser audaz y volverse duro ante la adversidad. Sobrevivir era la prioridad.
En esa temprana edad la tristeza estaba presente, igual que la rabia por no tener muchas cosas que veía a su alrededor. Tenía
tantos deseos y tanta energía para hacer lo que fuera. Pero muchas veces, contempló algo que era inalcanzable.
Como sus recursos
económicos fueron escasos, precisamente por eso, generó un
carácter empecinado. Se dijo que algún día iba a emprender la conquista de
aquella blancura lejana. no le importaría si tuviera dinero, o si tenía el equipo que se vendía en las tiendas especializadas.
Él mismo podía construir los implementos necesarios. Tal vez se detendría ante los
escaparates de las marcas de montañismo o vería revistas de
alpinismo para revisar el diseño de los piolets, los crampones. O quizás podría
rentarlos en algún club. Sin embargo, aquellas botas de piel ideales para
el frío y los spaikes adecuados para fijar cada paso en la nieve, así como los
piolets de filos y puntas relucientes para asegurar el avance con seguridad, le
advertía que la fabricación artesanal debería ser muy cuidadosa.
Cuando su
mirada se encontraba con las bellas chamarras de pluma de ganso de diferentes
densidades, ligeras y herméticas para conservar el calor y repeler el agua de
las ventiscas se quedaba muy pensativo.¡Sí que había
que tener con todo un ajuar para atacar la escalada! Él no contaba con eso.
Yos interrumpió su imaginario relato cuando tomó otra pieza. Que coincidencia! ¡Una
bandera clavada en la cima de la montaña!
La imagen
contenía el horizonte lleno de luz desde una perspectiva que se extendía sobre un valle. la sensación era de gozo al perderse la mirada a lo lejos. La relación fué inmediata con el personaje que le había inspirado la
primera pieza. El juego ahora capturaba no sólo su mente sino su
espíritu por naturaleza libre y creador. Se preguntó entonces como pudo haber sido el carácter del personaje que había logrado llegar a la cima. Llenar de aire puro sus pulmones y suspirar ante un panorama tan bello.
Se imaginó a aquel hombre, con un deseo enorme por la aventura. su emoción por saber que hay más allá. Con la ilusión inquebrantable por encontrar nuevos y mejores horizontes. Fija la vista hacia las alturas. Si en algún momento aceptó tener pocos recursos, se las ingenió para crear los artificios que hacían falta. Fabricados en un taller con su manufactura.
La escena “cuadró” perfecto. El juego para gente grande se tornó ahora muy
interesante.
Hizo el bosquejo
mental hasta de la indumentaria de ése hombre. Sus ropas debieron ser para realizar trabajos manuales que requerían de fuerza física, pero también desarrollar habilidades para componer diseños complejos que desconocía. así que su vestimenta era de puro trabajo. No servía para pretensiones ni modelaje en pasarelas de lujo, porque era de tela resistente, de un color parejo, solo para verse a uno mismo. Toda esa indumentaria le distrajo de la
ambición que otros enfocan en la envidia, y en los deslumbrantes aparadores para atraer las miradas de otros.
Tuvo en cambio que entender la soledad . Pero fue muy afortunado al encontrar en los libros la compañía perfecta que desarrolló su inquietud, y le favoreció para cultivar el deseo por viajar y conocer tantos lugares como veía en las ilustraciones y relatos que llegaban a sus manos. Las innumerables fechas destacaban acontecimientos que marcaron pautas en las grandes civilizaciones.
Atesoró esas imágenes en su extraordinaria memoria. las narraciones sobre la vida de grandes personajes, le sirvieron para admirar el liderazgo y la valentía. La generosidad o la avaricia. El afán por romper ataduras, y un sinfin de cualidades al servicio de un ideal.
Tuvo en cambio que entender la soledad . Pero fue muy afortunado al encontrar en los libros la compañía perfecta que desarrolló su inquietud, y le favoreció para cultivar el deseo por viajar y conocer tantos lugares como veía en las ilustraciones y relatos que llegaban a sus manos. Las innumerables fechas destacaban acontecimientos que marcaron pautas en las grandes civilizaciones.
Atesoró esas imágenes en su extraordinaria memoria. las narraciones sobre la vida de grandes personajes, le sirvieron para admirar el liderazgo y la valentía. La generosidad o la avaricia. El afán por romper ataduras, y un sinfin de cualidades al servicio de un ideal.
Muy posiblemente
aquel hombre se habría lamentado a veces de verse limitado en algunos recursos. pero jamás pensó en desquites ni venganzas de
resentimiento social ni personal contra alguien al que pudiera culpar de su
situación, porque supo aprender un
oficio y dedicarse a trabajar. El valor del trabajo honesto fué una consigna que respetó como un baluarte, desde donde podía conspirar para el logro de sus metas.
Así que la constancia,
y perseverar en sus acciones a pesar de las circunstancias lo asusaron a
inventar opciones hasta retomar el camino que lo llevara hacia la conquista de las cumbres nevadas.
Yos asumió que la vista que ahora él contemplaba desde lo alto daba cuenta de ello. Convencido de que aquel hombre pudo haber logrado llegar no sólo a la cima de una montaña, sino a la de muchas más.
Yos asumió que la vista que ahora él contemplaba desde lo alto daba cuenta de ello. Convencido de que aquel hombre pudo haber logrado llegar no sólo a la cima de una montaña, sino a la de muchas más.
Pensó que si de su cuenta hubiera sido, le habría proporcionado toda clase de apoyos para premiar sobre todo el valor infinito de vislumbrar la libertad de Ser significada por esa ambición. De aplicar su voluntad hacia cosa mejores. De emprender el viaje a veces sin saber hacia dónde, pero con la emoción de “fugarse” hacia otras realidades que no tienen límites como lo demostraba la naturaleza con esos retos de picos y senderos en cualquier parte del mundo.
Aspirar a lo alto y apreciar la belleza según
él es parte del primer y fundamental asenso. Se imaginó que aquel hombre a través de las fotos en los libros y los mapas coloreados, se alentó para conocer lugares
lejanos con escenarios muy diversos de su lugar de nacimiento. superó las limitaciones de la situación que le tocó enfrentar con la valentía y el arrojo similar a la de muchos héroes inadvertidos.
Cultivar un
impulso de vida para emprender viajes hacia lo desconocido confrontan a las personas con sus propios límites impuestos de manera confusa, puesto que el temor a la incertidumbre no es problema para la gente que mira las cimas. Al contrario; romper
los límites tan pequeños y a la vez tan grandes son cuestión de perspectiva si
sabes que tu planeta “no pinta” en la inmensidad del universo. Si sabes que tu
casa está en una región diminuta pero que es parte de la tierra entera.
Aquellos
panoramas sólo se forman en una mente inteligente y para Yos la figura de ese
hombre, en una pieza del gran rompecabezas tenía todas las características que
lo emocionaban. Qué juego tan interesante había resultado ese rompecabezas en
sus manos.
Habría que
seguir armando cada pieza con la paciencia de encontrar otras historias. Darles forma.
Pero también ahora con un sentido de
diversión que había aprendido a imprimir en cada tarea que se proponía o que se
le presentaba.
Se animó con la espectativa de completar el conjunto de todo el cuadro. Había comprobado en su experiencia que la intención de regalos "extraños", contenía en el fondo la emoción desbordante de dar alegría. El brillo en la mirada de quien dá algo especial, es también un reto para comprender historias de vida.
Recordó con aquel rompecabezas que las personas dan de muchas maneras. Desde la emoción de regalar un deseo fantástico, hasta cumplir con el deber. desde el desden de un compromiso forzado.
Quería descubrir con calma, si en los trozos del gran escenario, latía disimulado un mundo que se está construyendo con cada pequeña pieza que se encuentra al revés, al derecho, de frente o escondida entre un cúmulo de pedacitos que al final se articulan y dan sentido a cualquier historia imaginada.
Al ver por la ventana se dió cuenta de que ya era de noche. Empezó a guardar sin orden las muchas piezas que quedaban sueltas, y dejó en medio de la mesa las que ya había iniciado a armar. Cada una de las que quedaban tenía una sorpresa que valdría la pena encontrar.
Ya estaba formulando cómo sacar al día siguiente otras piezas y encontrarles su lugar.
Recordó con aquel rompecabezas que las personas dan de muchas maneras. Desde la emoción de regalar un deseo fantástico, hasta cumplir con el deber. desde el desden de un compromiso forzado.
Quería descubrir con calma, si en los trozos del gran escenario, latía disimulado un mundo que se está construyendo con cada pequeña pieza que se encuentra al revés, al derecho, de frente o escondida entre un cúmulo de pedacitos que al final se articulan y dan sentido a cualquier historia imaginada.
Al ver por la ventana se dió cuenta de que ya era de noche. Empezó a guardar sin orden las muchas piezas que quedaban sueltas, y dejó en medio de la mesa las que ya había iniciado a armar. Cada una de las que quedaban tenía una sorpresa que valdría la pena encontrar.
Ya estaba formulando cómo sacar al día siguiente otras piezas y encontrarles su lugar.
Me transportaste a muchos lugares y personas, gracias por hacerme volar
ResponderBorrarWoWWWW me congratulo de dar alas!!!!:)
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