Antes de la función de teatro dos amigos charlaban:
Actor 1: Qué te hace pensar que ganarás esta contienda?
Actor 2: En principio; Que no vengo a pelear particularmente contigo. Quiero darte a entender el cómo es que puedes contar con al menos una persona que te respalde, porque tú estás dispuesto a entablar un diálogo. Quiero poder contarnos una historia. Para Interpretar a la vida. aunque la vida no sea ni como tú ni como yo la comprendemos.
Actor 1: Pues soy todo oídos. quiero entender lo que te emocionó tanto.
Actor 2: Ten paciencia. considero que muchos no nos entendemos. Te has dado cuenta como es curioso el cómo se forman vínculos con otras personas? Te has fijado en los rostros de la gente en la calle? Parecen perdidos. Van con mucha prisa hacia un encuentro que les permita ver sólo caras conocidas. sólo situaciones repetidas. Se portan indiferentes con cientos de personas que se cruzan por el camino. Creen que necesitan estar solamente en el mundo que frecuentan. Ahí hasta se obligan a cambiar su semblante con amabilidad para los que consideran cercanos y cortesía para los que perciben de lejos. Hablan. Pueden intentar tener algún interés por la vida en común. Que no acaban de entender. Por eso se muestran egoístas en sus mundos limitados. Al parecer se han creado tantos mundos con unos cuántos individuos, que el gran mundo que los cobija a todos se les ha olvidado.
Sin embargo, encontrar compañeros de diálogo es lo que a mí me interesa. Por eso agradezco tú espera, para escuchar. Para mi fortuna, pude ingresar en un mundo ajeno. En dónde tuve que externar un saludo y enfrentar un desafío. Conocí un rostro amigable y lo mejor; Descubrí que existen compañeros de diálogo. Estoy frente a ti para decirte que es muy emocionante empezar a intercambiar palabras y acordar lo que significan. No deseo batallas perdidas. Quiero establecer un ambiente de tranquilidad. Que es en dónde surgen cualidades que pueden aquietar las emociones. Para permitir pensar, y ser mejores.
Te cuento que sucedió en un espacio de curación que suele ser muy dolorosa. Pero el médico experto era muy sensible. Comprendía perfecto que el procedimiento que estaba a punto de realizar era intimidante. Aun que hubiera cierta familiaridad con su paciente, sus puntos de vista eran fundados en ambientes muy distintos. Es decir que cada uno en su mundo entendía a su manera lo que sucedía.
Por un lado, el paciente se enfrentaba al dolor. sentirse vulnerable. Era obligado creer en que la experiencia de un profesional resolvería aquel padecimiento. Pero carecer de opciones resonaba como algo cuestionable. Desde la otra perspectiva era una intervención necesaria. Para el médico, no había alternativa para decidir. Así que si no se lograba un dialogo se cerraba la posibilidad de tener éxito. ¿Puedes imaginar las palabras y el diálogo para favorecer un acuerdo?
El paciente dijo: ¿De verdad no hay alternativa?
El Médico: Hay procedimientos muy laboriosos. Se ha comprobado que pueden perjudicar más que lo que ayudan. Es decir que después de pagar dinero, desgastar anímicamente y ocupar mucho tiempo, las probabilidades de éxito son bajas.
El Paciente: Pues entonces adelante. (En apariencia había un acuerdo).
El día fijado para la intervención fue muy especial. El paciente estaba nervioso. Todavía pensaba que hubiera algo para que al llegar al consultorio tuviera la oportunidad de decidir. Que se dijera que sí había otra opción. Cuando saludó al médico, todo parecía en calma. Pero ya no hubo más comentarios. El médico procedió con la anestesia, y el instrumental preparado. a la hora de iniciar, el dolor era tan grande de acuerdo con la sensación del paciente que tuvieron que suspender.
Los compañeros de diálogo se quedaron atentos.
Médico: Si usted no decide permitir que haga mi trabajo, con el sufrimiento que muestra, sugiero que asista con otra persona. He aplicado lo que en mis años de experiencia es lo adecuado para su caso. No me permito hacer sufrir a mis pacientes. Tengo la sensación del dolor que padece y no voy a continuar sin su aceptación.
El paciente se dio cuenta que hay médicos en cuya práctica profesional muestran ética. van más allá, por convicción personal, con la sensibilidad por el sufrimiento ajeno. el paciente en su afán de colaborar, le dijo cosas sobre el procedimiento, que el médico se guardó sin hacer más comentarios. Así que se dispuso a continuar señalando que si el dolor era insoportable se lo indicara. Con un ademán el paciente asintió. A partir de ese momento el paciente se internó en un ejercicio que nunca había practicado con la sobre reacción ante una realidad que le disgustó tener que experimentar. Repasó los motivos que dificultaban el proceso de curación. algunos eran totalmente coherentes con lo que pensaba de sí mismo. otros eran efectos de emociones descontroladas. por fin, con la conciencia del proceso que estaba en curso, resolvió que debía terminar con alivio.
Lo más interesante es que con éste encuentro, el paciente descubrió que había una comprensión hacia los diferentes mundos que las personas se crean. El silencio que permaneció entre los compañeros de diálogo concilió un momento para finalizar toda la operación. En ese momento el ambiente creado por el dolor sirvió para sobreponerse al miedo. fue una experiencia para entender que dentro de uno mismo existe otro mundo que suele ser imponente, pero puede ser dominado. Esa realidad superó cualquier prejuicio.
Otro hallazgo consistió en escuchar palabras que hacían resonancia. El médico había pronunciado:
"Sé lo que hago". Ciertamente se escucharon en un espacio común en dónde se cede el paso para transitar. en ese terreno todos los mundos se armonizan. Si bien tanto el paciente como el médico actuaron en el contexto de sus propios mundos la confianza mutua logró el cometido.
Pudiera parecer un diálogo sin valor. Una historia corriente. Pero para mí fue una revelación. confrontó de mil maneras la percepción del otro y de la interpretación de los mundos que se crean. De las barreras que los limitan. Puso al descubierto aspectos del ego que en principio obstaculiza con cerrojos de soberbia encubierta el ceder el paso hacia un espacio común en dónde se realizan acuerdos efectivos. La frase que rescaté con cierta ironía pero que me alegra es: “La vida no es así. Pero así se interpreta”. Nos ponemos de acuerdo o no hay manera de dejar a cada uno que se construya su realidad. En el entendido que debe encontrarse un camino de convivencia que ceda el paso a otros por un espacio que nos sostiene a todos.
El Actor 2 con una enorme sonrisa dijo: Paso cedido. Coincido en que he encontrado también un compañero de diálogo y eso es muy agradable. te agradezco el haberme contado la historia que te hizo ver tantas cosas. Sabes que eso es lo que hacemos tú y yo en cada obra que hemos interpretado. nos adentramos en la conciencia. Nos permite explorar los sentimientos. Dar esperanza. Provocar emociones ligeras que se elevan y tocan el alma. Con cada llamado crece la expectativa y se moviliza el entusiasmo por la vida. Modestia aparte; Admiro profundamente al teatro de excelencia que se realice.
Ahora presentemos la obra. Todos estamos listos. El teatro está completo. Vamos a ver quién se permite entrar en nuestro mundo.
El Actor 1 que hacía el papel de anfitrión salió a escena.
Bienvenidos sean a esta función. Les prometemos, si se dejan guiar; que compartiremos ¡Una aventura extraordinaria!
El público aplaudió con mucho entusiasmo. Se abrió el telón y apareció el escenario. Casualmente la obra iniciaba con un cirujano dentista, y un paciente muy impaciente.
Gracias CDEC.
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