CREAR

 El movimiento de las manos y la energía que generan es tan poderoso que asombra. ¿Lo has visto? Es realmente un encanto para los juegos de magia, una esperanza cuando intervienen en una curación. Traducen los sentimientos de amistad en un saludo y agracian el amor con el gesto de una caricia en la cabeza de un niño. Además, elevan el tono de las palabras y dirigen al alma hacia el encuentro con la belleza de la música y el arte. Actúan muy cerca del corazón y la mente. Elevan plegarías y expresan gratitud. Pero son más que eso y tú lo sabes. Son instrumentos para crear y te permiten elegir tus creaciones. Son como las fuerzas que se dice están a tú disposición sin otra misión que la de ayudarte.

Es muy rara la ocasión en que las personas se permiten hacer un alto para observar qué significa tener una herramienta especialmente diseñada para la creación. Son tantos los recursos de un cuerpo que se dejan de apreciar en la rutina diaria. Algunos les resulta aburrido, chocante o ridículo contemplar algo tan común que se convierte en un tema poco importante. Sin embargo, lo reconsideran en circunstancias adversas o de enojo con la vida que sienten les cobra en demasía lo que no recuerdan que construyeron con ésas mismas manos prodigiosas. Todo esto viene a cuento porque en un momento desaparecen muchas manos que estuvieron dispuestas para estrechar lazos, reforzar vínculos, recorrer caminos y han dejado huellas para que recuerdes con su gesto el detenerte y pensar que frágil o que fuerte es ver desde otra perspectiva lo que como dicen te indica un dedo con el que apuntas un error y cuatro dedos que se vuelven hacia ti para señalar algo importante que posiblemente cuadruplica fallas que depende de ti corregir primero.

Empezar a ver esos detalles tal vez te sirva al contemplar la quietud de unos pies que ya han detenido su camino. Al escuchar el silencio de una voz que se apagó, al haber creado tanta distancia entre personas cercanas que por milagro siguen con vida para reiniciar un diálogo y reconstruir respuestas que se acuerden al estrechar nuevamente las muchas manos que siguen dispuestas para entrelazar realidades de compañía, amistad, colaboración, y consolidar un entorno digno para toda clase de vida.

 

Dedicado a los que siguen con sus manos maternales y paternas un vínculo de abuelos y antepasados que acarician en el recuerdo. A Gloria, compañeros de habitación, compañía y lealtad de seres perrunos, felinos, y para todos los que lleguen a tú mente cuando veas la claridad de una mañana cada día y el esplendor de la noche que los ilumina a todos.

  

 

CONVICCIÓN

 Te digo una cosa; La persona que me hizo recapacitar, usó un concepto sobre el cual se finca un modo de ser. Me dijo que una cosa es haberse educado formalmente en algún oficio o profesión, y otra que es el fundamento para actuar en todas las situaciones. Habló de la convicción, con un significado amplio y muy importante. La sorpresa fue grata, y celebro que se continúe el esfuerzo por asimilar palabras clave en la formación de mejores seres humanos.  Tener convicción dijo; es actuar por un motivo personal, sobre el cual se genera un compromiso, ya sea con el trabajo; con las personas; con las relaciones de familia; y en cada paso del camino que cada uno elige para llevar su vida. En algún momento comentó que muchas veces el tener un documento que avala un estudio no tiene impresa esa convicción para responder en la práctica con lo que se requiere o se espera de alguien a quien se le confía el desempeño de una tarea. En este aspecto agregó que la convicción personal involucra necesariamente la confianza en sí mismo, y en el otro.

Realmente es alentador que haya personas a quienes les interesa promover una diferencia entre ejecutar un trabajo y adquirir un compromiso evidente en la calidad, la disposición de servicio, mediante la colaboración, y el trabajo en equipo.  Muchos aspectos, se pasan desapercibidos, generalmente para los que más se quejan. Afectan desfavorablemente la labor de otros, y se miente con muchas justificaciones para argumentar el por qué no salen las cosas de la manera pactada. Comentamos que es frecuente encontrar en la formación familiar un peso fuerte para la concepción de ideas sobre la responsabilidad, que se muestra durante el transcurso de la vida. Ahí él señaló que: “La educación sin educación” posiblemente es un punto crítico muy complicado de resolver. Se refirió a que se puede cursar una carrera, pero la educación sobre aplicar lo que se estudia en la vida con un significado, se aprende en el ambiente de un hogar.   

En el poco tiempo que conversamos agradecí en silencio que las lecciones de vida llegan de manera inesperada, en situaciones a veces muy complejas. Pero como un recordatorio para continuar en los principios que nos identifiquen, y sumen valor a cada experiencia.  De acuerdo con los destellos que brillaban en su discurso por la educación que él recibió en su familia, la honestidad hacia sí mismo era el más sólido valor sobre el que se animaba a exigir un trabajo bien hecho. Era lamentable que algunas personas defraudaran la confianza, o no tomaran en cuenta los detalles que para un experto en su área son determinantes y evidentes. Comenté que efectivamente para alguien que sabe, las muchas explicaciones de por qué no se pueden hacer algo, es la muestra de la ignorancia del que pretende engañar.  

Con el comentario me enteré de que la formación en familia, aunque haya sido difícil en cuestión de recursos económicos o número de integrantes rescata con los consejos de los abuelos, las buenas intenciones, aunque a veces terribles acciones de la madre o del padre;  al final todas las vivencias dejan aprendizajes para superar los desafíos con la convicción de que se puede ser y hacer algo mejor. Convenimos en que la educación inicia en el ambiente del hogar; es un asunto de tradiciones, valores, imagen, que implica comportamientos que dignifican y enorgullecen a los poseedores de un apellido paterno y materno. Saberse conocido por adjetivos de honestidad, dedicación al trabajo, lealtad a la palabra dada, impacto en el entorno, etc.  implica un modo de ser y hacer que desea ser respetado. No obstante, nos preguntamos sobre la gente a quienes nadie les habló de semejantes cosas y enfrentan la vida con una perspectiva de sobresalir sobre la base de ser reconocidos y por supuesto gratificados con dinero, fama, y posesiones que son la inspiración y aspiración de muchos.

 

En tal perspectiva la visión de prepararse en algún oficio o profesión pierde valor por el tiempo, esfuerzo, y la oportunidad de estudiar o la búsqueda de alternativas. Plantearse un propósito que trascienda la mera supervivencia temporal con apariencias engañosas de aportación para evolucionar requiere un gran deseo y voluntad. Se sabe que algunos de los llamados en general, creadores de contenidos, se lamentan por ser objetos para sus seguidores que ni se interesan por su persona. Se sienten defraudados al ver que sus admiradores sólo quieren tomarse la foto con ellos y más con alguno de sus autos de lujo, o mascotas exóticas que han comprado. Tales tipos de quejas y lamentos nos volvieron a preguntar si es la educación familiar o formalizada la que consolida los principios de ser y hacer toda clase de actividades con la convicción en un sentido de vida, o a deshumanizar con retraso un camino de desarrollo que es de paso muy rápido para desperdiciar el tiempo.

Finalmente platicamos acerca del origen o de dónde vienen las ideas sobre lo valioso de desempeñar un trabajo; de acumular posesiones; de aportar técnicas o conocimientos para el avance social; llevar una vida plena, feliz, satisfactoria, o de plano sin significado. Convenimos que es un asunto de convicción y trabajo en equipo, que son factores clave para responder inclusive a las interrogantes del cómo poner orden, establecer límites, ejercer la voluntad o tomar decisiones. Visualizamos a la convicción como otra clase de plataforma para tomar riesgos calculados, cambiar actitudes y hábitos; salir de la famosa zona de confort personal para realizar cosas nuevas, desconocidas, solos o en colaboración con otros.

Compartió su percepción de lo que enfrentan generaciones que defienden los “viejos tiempos” o las personas que muestran comportamientos cínicos hacia la pérdida de valores, conductas egoístas, y son indiferentes o radicales para seguir reglas o tener aprecio por la auto disciplina en cualquier área social o individual.  Si son niños, adultos o ancianos, dicen; que se salve el que pueda. Descalifican con superficialidad, para ignorar puntos de vista que dicen a nadie le importan. Sin embargo, existe un proceso de cambio que discurre entre todo tipo de opiniones para insistir en la atención a quienes merecen, o pueden ser escuchados. Reiteramos en las preguntas sobre qué “educación formal o informal” es la indicada. Cómo dar continuidad a cualquier proyecto sin que incomode a cada una de las razones, o prácticas personales que coincidan para establecer un ambiente compartido del cual ninguno es dueño, a menos que se abuse del poder sobre la primitiva fase de los animales limitados en su lenguaje, pensamiento y forma de portarse como entes salvajes que se imponen por la fuerza bruta.

Finalmente coincidimos en que el trasfondo del cambio, que es lo único seguro que sucede, se aclara con la práctica constante y es simple en su comprobación. Las sensaciones hacia uno mismo, en las interacciones con los demás, en el trabajo, las relaciones de pareja, lo que te importa, lo que se ha logrado, etc. son indicadores que dentro y fuera de la familia, dentro y fuera de una educación formal, están presentes en tú calidad de vida. Cuál es la convicción que te orienta, te encamina, en resumen; Qué o quien vive tu vida, es un tema menos complicado de lo que parece. Es una decisión personal que inicia con el amor propio que te quite de las ataduras que has aceptado como imposición o por mantenerte en una zona en apariencia segura fuera del riesgo de tomar las riendas para encontrar respuestas actuales que implican un esfuerzo y compromiso contigo mismo, para dejar de buscar culpables por los resultados indeseables que te agobian.