TE TOCA

 Quiero compartir ahora un concepto que muchos conocemos para describir algo que "te toca", es decir, que se  produce en encuentros especiales grabados de por vida con la certeza de que existe lo sobrenatural; lo divino, o como cada uno le llama desde el fondo de su ser. Algo que establece una conexión para percibir otra realidad por sobre el devenir cotidiano. Te toca para transformar tú visión del mundo, sugiere un más allá que descubres personalmente y tal vez otros no lo ven, pero significa que te reconoces a ti mismo separado y unido al mismo tiempo con la aceptación de todo lo demás. Es complejo identificar los sentimientos, los estados de ánimo que te envuelven al realizar una acción. A veces te felicitas o te arrepientes, pero cada vez adquieres más conocimiento de tus emociones y el porqué de tu situación actual. Conste, que la sensación no se percibe igual para todos, y es complicado ponerte en el lugar del otro, entender sus motivos,  comprender sus intereses, lo que valora, o es intolerable. No obstante, estamos de acuerdo en que si comentamos las sensaciones que se experimentan, puede ser posible una mejor comprensión entre todos.   

La frase "te toca", me sorprendió entre una perspectiva de la persona en solitario y en la dinámica de los vínculos que se generan en comunidad de diversas maneras interesantes. Lo primero sucedió cuando conocí a una persona segura de hablar directo sin importar si hiere sentimientos ajenos o que su comportamiento pueda interpretarse desconsiderado para la mayoría, en el intercambio de opiniones sobre temas comunes. Esta persona lanzaba como un dardo justo a los hechos que denotaban incompetencia, ignorancia, y en general según él, a lo que muestra poca inteligencia. Incluso se refería con cierto desdén a las creencias fuera de la realidad en las que la gente suele depositar la aparición de una respuesta luminosa, tratan de aparentar un olvido momentáneo, y tienen excusas cada vez que fallan en lo que se supone debieran saber. 

Normalmente  esta persona con su fina percepción del engaño, solía hacer preguntas con ironía; cuestiones de sentido común para señalar los errores; casi siempre causaba polémica, pero por su carencia del miedo al ridículo, y a la crítica, lograba poner en evidencia lo que la gente quería fingir. Muchas veces su actitud le había traído problemas, pero era parte de lo que disfrutaba de acuerdo con su modo de ser; se permitía mostrar que ninguna regla, pretensión o temor regía su vida, y los que se sometían a las apariencias dentro de las mentiras creadas colectivamente se perdían de las emociones que hacen que valga la pena vivir de una manera honesta, en principio, para sí mismo. 

 Lo curioso es que por ese comportamiento tenía éxito público y su desparpajo le traía buenas oportunidades para trabajar en producciones de entretenimiento en dónde le ofrecían ingresos que le permitían gozar de bienestar. En cada oportunidad reafirmaba con sarcasmo la pena ajena a lo ridículo de la apariencia por seguir normas sociales que calificaba de aburridas, restrictivas y rígidas. Su discurso tenía fundamento y conocía sobre el tema que se discutía o confesaba sin problema que no había nunca oído hablar de lo que se trataba lo cual agregaba valor a su popularidad. En una ocasión lo vi como conductor, parte de su programa consistía en cortar una sandía. En su actuación, mientras hundía un cuchillo en la cáscara y separó en dos partes la fruta, se maravilló del color rojo intenso, de la cantidad de jugo dulce que escurrió, y de lo suculento de la textura de la pulpa en la que dio una gran mordida, para concluir que no se explicaba como alguien pudiera dudar de que “dios existe” …

Para mí fue una gran revelación entender que detrás de una imagen en apariencia irreverente, ante todo existe una certeza tan firme sobre la cuál se finca un modo de ser, que tiene a la libertad de acción como su guía infalible de vida. Con casi buscarse problemas con mucha gente por no seguir las pautas comunes, ni prejuicios inflexibles y toda una gama de supuestos con las que yo misma he estado enfrentada. Me sorprendió que en un acto tan simple puede encontrarse lo más profundo de la identidad de una persona. Definitivamente hay un punto de vista que te toca en solitario para aprender algo importante de lo que se revela para ti si te detienes a observar atentamente. De aquí se desprende el segundo relato especialmente en esta época donde se pretende tener toda clase de respuestas.

 La gente se adhiere a corrientes de pensamiento para conseguir paz mental y satisfacción corporal; aplauden cualquier  clase de conclusiones que se difunden masivamente para explicar un entorno trastocado en todo tipo de situaciones. Se promueven métodos para la superación de las personas con tantas “llaves para el éxito” que la mayor cerrajería en el mundo se queda corta. Es interesante retomar la atención para enfocar a la persona como individuo sin la angustia de incumplir un punto de vista que enajene, y permita buscar alternativas cuando ya se ha experimentado el fracaso de seguir rutas retorcidas prefabricadas con la ilusión de que es el camino esperado; insistir en hacer lo mismo que la mayoría sin destino, y esperar novedades. Pretender que al pronunciar mentiras para sí mismo se encontrará una verdad.

He presenciado en comunión sucesos que tocan de muchas maneras. Hace poco escuché a un grupo dedicado a ayudar a las personas en situaciones de emergencia. Relataban en una iniciativa de dos de sus compañeros, vivencias personales en un ambiente muy particular que los acercó con la guía de un individuo “fuera de este mundo”. Era notable que los entrevistados en sus relatos coincidían en el adjetivo que adjudicaban a quien los unió en una época para declararlo como: Intuitivo. De acuerdo con la luz que iluminaba a todos al recordarlo, las  experiencias a su lado traían a la imaginación a un individuo que socializaba poco, pero al mismo tiempo tenía la gracia de integrar a los equipos con un liderazgo de certeza centrado en la persona y en lo sobrenatural de su capacidad para usar a la intuición.  Algunos dijeron que era adivino, porque sabía leer sus rostros, y les preguntaba exactamente lo que facilitaba confiarle hasta sus secretos mejor guardados. Alguien comentó que desconocía como, pero que en un momento ya le estaba confesando todo lo que lo angustiaba, desde una decepción amorosa, hasta un sentimiento de impotencia para afrontar situaciones que estremecían por su horror ante el sufrimiento humano. De acuerdo con todos los dichos y recuerdos su comandante tenía la cualidad de consolar almas a larga distancia desde el centro de control que dirigía para enviar los servicios de emergencia y al mismo tiempo con su generosidad al estar muy cerca en la mente y el corazón de los que arriesgaban su vida para salvar la de otros a través de todas las enseñanzas y aprendizajes que habían compartido.  

Cuando tienes el privilegio de conocer a una persona con esas características sabes que hay algo extraordinario que toca a cada uno de diversas maneras; se genera un impulso de fuerza que sostiene y se contagia. No sólo de una manera física sino a partir de aprender un orden básico en la distribución de recursos, conseguir lo que sea necesario, mantener en alto la energía para atender tareas tan complejas, que requieren entregarse sin tiempo ni horario en el cumplimiento de un servicio que implica constantemente rescatar a la vida y contemplar exhausto a la muerte que te mira de frente para retarte a desistir o a encontrar un consuelo en la hermandad con todo tipo de emociones y sentimientos. Entiendes que hay una guía superior que reúne, acompaña siempre en cualquier circunstancia, y anima a regresar lo antes posible para continuar un trabajo de equipo.

Entre las añoranzas y los cambios que se experimentan cada testimonio denota la admiración que se guarda por algo que es inexplicable pero que conoces al participar en colaboración o de manera individual, mediante una jefatura, la camaradería con compañeros de vida, las lecciones como  maestros, y actuación ejemplar, por mencionar una parte de la serie de palabras con las que se identifican cualidades fuera de lo común pero al alcance de todos, te tocan en un entorno que convoca  para anticipar sucesos, preparar respuestas eficaces, y alentar a cada uno según su propia manera ver a un mundo entre ciclos de caos y armonía.

 

7 comentarios:

  1. El que puedas llevarnos de un pensamiento a otro es muy gratificante al parecer sin vínculo, pero el alma humana al final es capaz de tejer las más diversas redes, gracias por ponerlo en blanco sobre negro.

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  2. Como siempre la claridad de tu pensamiento para narrar encuentros es magnífico

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  3. Muchas gracias Karla!!!! Va de regreso un abrazo enorme!

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  4. Es interesante pero con presentacion de un sueño no una realidad

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  5. Gracias! Tienes razón. En un sueño que es realidad para unos, y una
    realidad que es un sueño para otros. Eso es lo interesante:)

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